Curso · Lección 14 de 27

El horizonte y los cuatro ángulos

El Ascendente, el Descendente, el Medio Cielo y el Fondo del Cielo son los cuatro puntos sobre los que se levanta toda la carta. Dependen de la hora exacta y por eso son lo más tuyo.

Si alguna vez has esperado un amanecer mirando al mar o al campo, conoces el instante exacto. Durante un rato el cielo se aclara y no pasa nada. De pronto asoma un filo de Sol sobre la línea del horizonte y ya es de día. La astrología lleva más de dos mil años prestando una atención especial a ese punto del este por donde las cosas aparecen. Ahí empieza tu carta.

En la segunda lección viste la línea horizontal que cruza tu rueda. Es el horizonte del lugar donde naciste. Lo que estaba por encima era el cielo visible y lo de debajo quedaba al otro lado de la Tierra. Esa línea tiene dos extremos. Hay otra línea, la que va de lo más alto del cielo a lo más bajo, que tiene otros dos. Son los cuatro ángulos de la carta y sobre ellos se levantan las casas que vienen en las próximas lecciones.

Cuatro puntos con nombre

El Ascendente es el extremo izquierdo del horizonte, el grado del zodiaco que estaba saliendo por el este cuando naciste. El signo que ocupa ese punto es tu signo ascendente, el tercero de tus tres grandes. Enfrente, en el extremo derecho, está el Descendente. Es el grado que en ese mismo momento se ponía por el oeste.

La otra línea une el Medio Cielo y el Fondo del Cielo. El Medio Cielo es el grado del zodiaco que culminaba, el que había llegado a su punto más alto en el cielo de tu lugar de nacimiento. El Fondo del Cielo es su opuesto, el punto que estaba justo debajo, al otro lado de la Tierra. En casi todas las ruedas los verás marcados como MC e IC, las iniciales de sus nombres en latín, Medium Coeli e Imum Coeli.

Son antiguos de verdad. La astrología helenística ya trabajaba con ellos hace más de dos mil años y los llamaba los cuatro pivotes. Al Ascendente le daba un nombre griego que todavía usamos, horoskopos, el que marca la hora. De ahí viene la palabra horóscopo. Mucho antes de las columnas de los periódicos, esa palabra nombraba solo este punto.

Rueda de la carta con el horizonte en horizontal. A la izquierda está el Ascendente, el punto del este por donde sale el cielo. A la derecha, el Descendente, por donde se pone por el oeste. Una segunda línea, algo inclinada, une el Medio Cielo arriba con el Fondo del Cielo abajo. La mitad de arriba es el cielo visible y la de abajo queda bajo el horizonte.
Los cuatro ángulos. El horizonte va del Ascendente al Descendente y la línea del Medio Cielo al Fondo del Cielo casi nunca sale vertical.

Por qué dependen de la hora

Como la Tierra gira sobre sí misma, el horizonte de cualquier lugar recorre el zodiaco entero en un día. El Ascendente avanza más o menos un grado cada cuatro minutos. Cambia de signo cada dos horas de media. Según el signo y la latitud, algunos suben en una hora o poco más y otros tardan cerca de tres.

Por eso dos personas nacidas el mismo día en la misma ciudad pueden tener el mismo Sol y ascendentes muy distintos. Esta es la parte de la carta que más depende de la hora exacta y también la que más te pertenece solo a ti. Si no conoces tu hora, la lección diecisiete explica qué se puede hacer.

Hay otro detalle que se ve en cuanto miras una rueda real. El Medio Cielo no queda siempre a un cuarto de vuelta del Ascendente. En una latitud como la de Madrid la distancia entre los dos va de unos sesenta y cinco grados a unos ciento quince, según la hora. Por eso la cruz que forman los cuatro ángulos suele salir torcida, con unos cuartos más anchos que otros. De ahí vienen las casas de distinto tamaño que viste en la segunda lección.

Qué dice cada ángulo

El Ascendente es tu manera de entrar en la vida. Describe cómo te enfrentas a lo nuevo y la primera impresión que das, muchas veces antes de abrir la boca. Tiene mucho que ver con el cuerpo y con el ritmo con el que te mueves. Funciona como un filtro por el que pasa el resto de la carta, así que un mismo Sol se expresa de forma distinta según el signo que estuviera subiendo.

El Descendente mira hacia la otra persona. Habla de quién te atrae y de cómo son tus relaciones de igual a igual, la pareja y también los socios. A menudo describe cualidades que te cuesta reconocer como propias y que acabas buscando en los demás.

El Medio Cielo es lo más visible de tu vida. Tiene que ver con la vocación y con el lugar que ocupas ante el mundo, con aquello por lo que te conocen desde lejos. No siempre coincide con el trabajo que haces en un momento dado. Suele hablar más de la dirección hacia la que subes con los años.

El Fondo del Cielo es la raíz. Habla del hogar, de dónde vienes y de lo que te sostiene en privado. Es la parte de la carta que menos se ve desde fuera y la que suele pesar más cuando cierras la puerta de casa.

Dos ejes

Los cuatro ángulos funcionan por parejas. El horizonte, del Ascendente al Descendente, es el eje entre tú y los demás. La línea vertical, del Fondo del Cielo al Medio Cielo, va de lo más íntimo a lo más público. Toda la carta se ordena alrededor de esa cruz.

En Placidus, el sistema de casas que usa este curso, cada ángulo abre una casa. El Ascendente abre tu casa 1 y el Fondo del Cielo tu casa 4. El Descendente abre tu casa 7 y el Medio Cielo tu casa 10.

Dos maneras de dibujar las casas

Placidus no es la única manera de repartir una carta. El sistema más antiguo del que hay constancia es el de signos enteros, el que usaba la astrología helenística. En él, el signo que ascendía cuando naciste es entero tu casa 1, el siguiente es tu casa 2 y así hasta completar la rueda. Cada casa es un signo completo y todas miden lo mismo.

El Ascendente sigue cayendo en la casa 1. El Medio Cielo, en cambio, no siempre abre la casa 10. En una latitud como la de Madrid cae en la casa 10 algo más de la mitad del tiempo y el resto en la 9 o en la 11. Más al norte, en Londres, puede llegar a caer en la 8 o en la 12.

Placidus debe su nombre a Placidus de Titis, un monje italiano del siglo XVII que enseñaba matemáticas en Pavía. No lo inventó él. En el siglo XII Abraham ibn Ezra ya lo describía como el método de Ptolomeo. Reparte cada cuarto entre dos ángulos según el tiempo, así que los cuatro ángulos abren siempre las casas 1, 4, 7 y 10 y las casas salen de distinto tamaño. Más allá de los círculos polares deja de funcionar, porque allí hay grados del zodiaco que nunca llegan a salir.

Esta web usa los dos, cada uno donde encaja. El curso y las lecturas de carta natal usan Placidus, porque ata cada casa a los cuatro ángulos de tu hora exacta de nacimiento. Los artículos semanales de tránsitos por ascendente usan signos enteros, porque un artículo escrito para todo el mundo solo puede contar las casas desde el signo ascendente. Ninguno de los dos es el verdadero. Son dos formas de medir y un planeta puede cambiar de casa de una a otra.

La misma carta dibujada con dos sistemas de casas. Con Placidus las casas tienen tamaños distintos y el Medio Cielo abre la casa 10. Con signos enteros cada casa es un signo completo, empezando por Géminis en la casa 1, y el Medio Cielo, en Acuario, cae dentro de la casa 9.
La misma carta con los dos sistemas. Con signos enteros, aquí el Medio Cielo cae en la casa 9.

Planetas pegados a un ángulo

Coge tu rueda. Busca los cuatro ángulos y apunta el signo de cada uno. El Ascendente está a la izquierda y el Descendente a la derecha. El Medio Cielo queda arriba y el Fondo del Cielo abajo, aunque casi nunca en vertical exacta.

Después mira si algún planeta está muy cerca de alguno de ellos. La tradición daba un peso especial a los planetas que caen justo sobre un ángulo y en la práctica suelen notarse mucho. Una Luna sobre el Ascendente tiende a llevar las emociones a la cara y hace que los demás te lean enseguida. Un Saturno junto al Medio Cielo puede acompañar una vida pública muy trabajada y exigente contigo.

Si quieres verlo en movimiento, activa tu carta natal en la app AstroVisor 3D, gratuita en Google Play. Verás la rueda con tus signos, tus casas y los cuatro ángulos tal como estaban en el momento en que naciste.

Con los ángulos ya tienes el esqueleto de las casas. La siguiente lección recorre las seis primeras, las que miran hacia dentro.

Las veintisiete lecciones

David S.R. es astrólogo profesional con veinte años de práctica, en el sur de España. Escribe personalmente lecturas largas de carta natal, una persona cada vez. Más sobre su trabajo y su trayectoria. Sus artículos están en el blog.