¿Has jugado alguna vez a hundir la flota? Nadie describe con frases dónde está un barco. Se dice una letra y un número, B4. Con eso la otra persona sabe exactamente a qué casilla disparar. Dos coordenadas bastan porque el tablero está ordenado. Con los signos pasa lo mismo. Es lo que has ido montando en las dos últimas lecciones.
Los elementos son una coordenada y las modalidades son la otra. Si pones los cuatro elementos en filas y las tres modalidades en columnas sale una rejilla de doce casillas. En cada casilla cabe exactamente un signo.
| Elemento | Cardinal | Fijo | Mutable |
|---|---|---|---|
| Fuego | Aries | Leo | Sagitario |
| Tierra | Capricornio | Tauro | Virgo |
| Aire | Libra | Acuario | Géminis |
| Agua | Cáncer | Escorpio | Piscis |
Mírala un momento antes de seguir. Ningún signo se repite y ninguna casilla se queda vacía. Tiene una razón sencilla. En la rueda los elementos se repiten cada cuatro signos y las modalidades cada tres. Como cuatro y tres no tienen ningún divisor en común aparte del uno, las dos series solo vuelven a coincidir al cerrar el círculo completo.
Sobre la rueda la misma rejilla se ve de otra forma. Los tres signos de cada elemento dibujan un triángulo y los cuatro de cada modalidad dibujan una cruz. Cada signo es la punta de un triángulo y a la vez el brazo de una cruz.
Lo que añade el regente
A cada signo la astrología antigua le asignaba además un planeta, su regente. Es el planeta que se siente en casa en ese signo. La tradición llama domicilio a esa casa. Cuando un planeta está en un signo que rige suele hacer su trabajo con soltura, igual que te mueves a oscuras por tu propia cocina sin chocar con nada. El regente también le presta al signo parte de su carácter. Por eso Aries tiene algo de Marte aunque tu Marte esté en otro signo.
El reparto tampoco es caprichoso. Ptolomeo lo explicó en el siglo segundo y la lógica cabe en un párrafo. La Luna rige Cáncer y el Sol rige Leo, dos signos vecinos. A partir de ahí, hacia los dos lados, cada planeta recibe un par de signos en el orden en que se mueve por el cielo, del más rápido al más lento.
Mercurio se queda con Géminis y Virgo, pegados a las luces. En el cielo tampoco se aleja nunca mucho del Sol. Venus rige Tauro y Libra. Marte se lleva Aries y Escorpio. Más allá viene Júpiter con Sagitario y Piscis. Saturno es el más lento de los que se ven a simple vista. Cierra el esquema con Capricornio y Acuario, justo enfrente de los signos de las luces.
Cuando se descubrieron los planetas modernos, los astrólogos les buscaron también un sitio. Urano quedó asociado a Acuario, Neptuno a Piscis y Plutón a Escorpio. Muchos astrólogos usan a la vez el regente clásico y el moderno. Otros trabajan solo con los siete clásicos. Aquí verás los dos.
Los doce, por cuartos
Ahora los doce en el orden de la rueda, de tres en tres. Cada cuarto empieza con un signo cardinal, sigue con uno fijo y termina con uno mutable. Fíjate también en cómo cada signo responde de algún modo al anterior.
De Aries a Géminis
Aries es fuego cardinal. Un fuego que arranca. Es el primer impulso de la rueda, el que se lanza antes de saber muy bien hacia dónde. Marte, su regente, le da el empuje directo y la impaciencia. Lo que más le cuesta es terminar lo que empezó con tanta prisa.
Tauro recoge lo que Aries ha encendido y lo planta. Es tierra fija, el signo más quieto del zodiaco. Valora lo que se puede tocar y conservar. Con Venus de regente eso incluye el placer de los sentidos, desde una buena comida hasta una tela agradable al tacto. Una vez asentado cuesta muchísimo moverlo, para bien y para mal.
Después de tanta quietud llega Géminis, aire mutable regido por Mercurio. Es la curiosidad que salta de un tema a otro y une piezas que nadie había juntado. Pregunta mucho y cambia de opinión con facilidad cuando encuentra un dato mejor. Le cuesta quedarse con una sola versión de las cosas.
De Cáncer a Virgo
Cáncer abre el segundo cuarto. Es agua cardinal y su regente es la Luna, así que su iniciativa va hacia cuidar. Es quien monta el refugio y protege a los suyos antes de que nadie lo pida. Cuando se siente en peligro se mete en su caparazón y desde fuera eso puede parecer frialdad.
Leo es fuego fijo, un fuego que se mantiene encendido. Lo rige el Sol. De ahí le vienen las ganas de que le vean y la generosidad de quien da calor a los demás. Necesita reconocimiento para alimentar ese fuego. Sin él puede apagarse por dentro aunque por fuera siga brillando.
Virgo cierra el cuarto con tierra mutable. Su regente vuelve a ser Mercurio, aunque aquí la mente se pone a trabajar con las manos. Le gusta ajustar lo que ya existe hasta que funcione bien y se fija en el detalle que a los demás se les escapa. El riesgo es no dar nunca nada por terminado porque siempre queda algo por pulir.
De Libra a Sagitario
Con Libra la rueda gira hacia la otra persona. Es aire cardinal y tiene el mismo regente que Tauro. Aquí Venus busca el equilibrio entre dos. Libra toma la iniciativa para unir a la gente y para que las cosas sean justas. Decidir le resulta difícil cuando cualquier elección va a molestar a alguien.
Escorpio es agua fija. Una emoción que no se evapora. Su regente clásico es Marte y los astrólogos modernos le añadieron Plutón. Con los dos se entiende su intensidad y la lealtad de quien no suelta. Va al fondo de las cosas y desconfía de lo que se queda en la superficie. Puede guardar una herida durante años.
Sagitario cierra el cuarto con fuego mutable, regido por Júpiter. Es el fuego que viaja en busca de sentido y de horizontes más amplios. Cree con facilidad y contagia ese entusiasmo a quien tenga cerca. Le pesan la rutina y los compromisos que le atan.
De Capricornio a Piscis
Capricornio abre el último cuarto. Es tierra cardinal regida por Saturno, la iniciativa puesta al servicio de construir algo que dure. Se marca metas largas y sube despacio. Su sombra es la exigencia, esa sensación de no haber hecho nunca bastante.
Acuario es aire fijo, una idea que se sostiene contra viento y marea. Comparte regente clásico con Capricornio. Los modernos le dieron además Urano. De esa mezcla sale su forma de pensar en el grupo y en el futuro con una terquedad muy suya. Puede querer a la humanidad entera y costarle la cercanía con una sola persona.
Piscis cierra la rueda con agua mutable. Su regente clásico es Júpiter y el moderno es Neptuno. Es el agua que se mezcla con todo. Siente lo que siente quien tiene al lado y a veces no sabe bien dónde termina lo suyo. Tiene una compasión enorme y le cuesta poner límites.
Tus signos en la rejilla
Coge tu rueda. Busca el signo de cada planeta y ponle sus dos palabras y su regente. Mira también si algún planeta cae en un signo que rige, como una Luna en Cáncer o un Marte en Aries. Ese planeta está en casa y suele expresarse con facilidad, a veces con tanta que ni lo notas como algo especial.
Tampoco hace falta memorizar doce descripciones. Si un día olvidas cómo actúa Acuario te basta saber que es aire fijo para volver a deducirlo. Con las dos palabras y el regente puedes reconstruir cualquier signo.
Con esto el bloque de los signos está completo. La siguiente lección no trae piezas nuevas. En ella juntas las que ya tienes para leer tu Sol y tu Luna con método.
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